Reseña: La abuela Pacha y sus ancestros

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La abuela Pacha y sus ancestros. Tupak Wayra, autor, Jorge Catacora dibujante. Samkasina. Pacha Wasi, Centro de Medicina Alternativa Ancestral, La Paz, 2022. 64pp.

"el Aymara solo muere una vez en su vida después es eterno, volverá a dónde sus ojos lo vieron vivir, este entendimiento hace que el Aymara no te le tenga miedo a la muerte, ya que es capaz de caminar orgulloso por el mundo de los vivos y de los muertos...", pocas veces he tenido la oportunidad de ver de manera tan sencilla y respetuosa la representación de un concepto complejo como la muerte, a través de una historia bien representada, que nos transporta junto a los parientes de Pacha, -nuestra protagonista-, por los periplos que experimentan las almas en su transitar desde la cosmovisión aymara. Un viaje hacia el lugar de la muerte, el wiñaypacha, la marka (terruño) del eterno descanso, y su retorno, la esperada ocasión en la que las almitas regresan, para alimentarse y visitar a sus seres queridos en este plano, el terrenal.

Esta historieta tiene un gran acierto, casi imposible de lograr: no se parece a Coco para nada. Las panorámicas, el color, los trajes, la sensibilidad que transmite Jorge Catacora la hacen puramente andina y local, inmediatamente identificable y para nada complaciente. Cuando las almas salen de sus cuerpos y transitan, los colores relumbran, cuando visitan este plano, volvemos a los colores tierra. Los contrapicados en alas del cóndor, las escenas comunitarias, transmiten inspiración. Y las escenas representadas están basadas en algo más grande, el proyecto literario de Tupak Wayra, quien con acierto refleja la filosofía y sabiduría sobre el entendimiento de la vida-muerte en el mundo andino. 

Y ojo, esta es una verdad, una cosmovisión entre otras, donde no existen ni la reencarnación ni el renacimiento, el cielo, el infierno, las vidas pasadas, etc. Pensado para un público infantil, su intención es la de transmitir concisamente temas bastante profundos, simbologías detrás de las T’ant’a wawas, los perros negros, los rituales que año a año acompañan cada etapa de la vida, la importancia de conocer nuestras prácticas culturales y sus raíces, la relación que se tiene con lo ancestral desde esta cosmovisión. En el mundo de las almas están nuestros ancestros, algunos ya no hay quién los recuerde, pero continúan visitándonos y para ellos se pone comida de más, para saciar su hambre y su sed. Cada uno de los elementos para el mast’aku tiene su explicación, especialmente aquellos que pervivieron sin la intervención del sincretismo, (la metodología por la que sobrevivieron tantas tradiciones cuando se las quería eliminar en nombre de la religión), se habla de las llamitas y no de caballos, no hay escaleritas pues no se ascenderá al cielo, etc. 

La historia es la de la joven Pacha, a quien le arrebataron a su esposo y a su hijo para obligarlos a pelear en la guerra del Chaco. Sus recuerdos, su vida desde ese momento, lo acontecido en el campo de batalla con sus familiares, -que son enterrados en una fosa común-, el regreso de sus ajayus que hacen el viaje hacia la tierra de los muertos y luego pueden llegar a visitarla, la ayuda que reciben de ella, demuestran que la vida y la muerte toman consistencia a través de la ritualidad. La cultura nos une mediante actos simbólicos que perviven en el tiempo y así cobran significado. Una obra con una lectura sencilla para las wawas a las que está dirigida, que posee además una profundidad mayor para los padres y madres que quieran acompañar su lectura. Ojalá veamos más obras como esta en formato de historieta infantil. 

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